La calma de la oscuridad

Calle 32 y Avenida Mistál
20/9/1830
Beatrice Boudelaire

Para Beatrice:

En el día fuiste mi sol
en la noche serás mi luna
tú, mujer como ninguna
¿Por qué tuviste que abandonarme
?

La noche había empezado a caer y la lluvia empezaba a mojar mi saco. Los redondos faros peatonales dejaban poca luz pues ya sabes lo iluminada que es la ciudad.

Aunque no siempre es del todo iluminada. A veces me gusta pasar por lugares oscuros por poco tiempo solo para evitar que del estar expuesto a tanta electricidad mis ojos empiecen a freírse y tener que estar atado a un bastón.

El impetuoso lado de la hermosa y pacífica ciudad también tiene sus rincones de oscuridad.

Doblaba la esquina de la calle onírica para ver cómo las fuertes luces empezaban a disminuir y volverse un entorno cada vez más y más oscuro y sombrío. Justo como me gustaba.

Silencio había y de sobra pues, los bares y prostíbulos eran tan fructíferos que no necesitaban estar escondidos en lugares como estos. Las casas oscuras eran o parecían de gente que se fue a dormir temprano una noche más en la iluminada ciudad.

Andar por la oscuridad te pone los sentidos de punta y te mantiene activo en diferentes formas cerebrales.

¿Sabías que, al no tener una clara visión, tu cerebro trata de hacer imágenes para saber qué hay en la sombra de aquella esquina? Imagina a tu cerebro tratando de saber qué es lo que hace ese sonido de ramas crujiendo en aquel espacio que no puedes ver. Tratando de saber si es un animal… o si es un persona y si es el efecto del viento… La imaginación de tu cabeza es el único límite que pone a la imagen.

Puedes imaginar fácilmente a un perro pisando la rama o mordiéndola porque tiene hambre o ganas de jugar, como también puedes imaginar a un acechador nocturno que te lleva mirando durante días, esperando y esperando el momento preciso y perfecto para llevar a cabo su plan que para ti es completamente desconocido.

Pues para mi suerte este tipo de cosas no pasaron. Solo era el animal, un perro logró hacerme asustar.

Avancé a casa con una simpleza natural. Me agradan este tipo de climas y situaciones en las que no pasa nada. No tengo que correr, ni escapar, ni llenar veinte hojas con mi nombre y mi firma.

Otro día que llego a mi casa y espero que llegues a contestarme.

Con todo el amor del mundo me despido.

Con mucho amor.
El amante de las dos esquinas.

Corregido por Livvy’s Monster.

Corregido por Criticfuture.

Deja un comentario