«Estoy lista», repito de nuevo para convencerme de que ahora sí puedo hacerlo mientras observo frente a mí la bañera que ya casi esta llena.
Me acerco un poco más con cautela y paso mi mano sobre el agua sin llegar a tocarla, sintiendo que el vapor y el calor emanan de ella, y por fin me decido a cerrar con llave. Inmediatamente dejo caer al piso la toalla que me cubre, obligándome a mí misma a seguir adelante en esta travesía a pesar del miedo que a poco me va invadiendo.
»Estoy lista», me vuelvo a decir por última vez, levanto un pie para entrar en la tina y toco el agua con los dedos; está congelada.
Siento una mano que tira de mi cabello, manteniéndome presa sin ningún cuidado y con tanta fuerza que hasta me lastima.
—¿Vas a hablar?— pregunta uno de los hombres allí presentes.
—No sé nada, se lo juro— respondo llorando.
Empujan mi cabeza hacia abajo y adelante, haciendo que quede completamente sumergida en el agua. Aguanto lo máximo posible, luchando contra la necesidad de respirar que imponen mis pulmones necesitados de aire.
La misma mano que me hundió me levanta para darme tiempo de recuperar un poco el aliento y me vuelven a sumergir casi de inmediato.
Estoy cansada, desesperada, quiero que todo acabe ya. Empiezo a forcejear en un vano intento de liberarme de una vez por todas, hasta que entre tirones caigo al piso y vuelvo al ahora.
Me doy cuenta de que me había resbalado con la toalla que yo misma había soltado hace un rato y de que no estoy en la sala de torturas, sino que me encuentro en mi baño, dentro de mi propia casa, donde estoy a salvo de todos menos de los recuerdos de mi mente.
Derrumbada en el piso, me admito a mi misma que no estoy lista, y es que quizás nunca lo esté.
Corregido por LivvyMonster.
Corregido por Haizeaeternalemniscata.
