Atreverse a Hacerlo

En muchas ocasiones y situaciones cotidianas vivimos cosas y experiencias que nos hacen reflexionar tiempo después sobre un pensamiento, una accion que se hubiera desencadenado si hubieramos tenido el valor de llevarla a cabo inicialmente y pensamos «que hubiera pasado si…», esa frase se retuerce en nuestra cabeza y dependiendo del peso que le demos estará latente como un mosquito con nosotros, nos hará pensar y reflexionar durante algún tiempo, haciéndonos imaginar las infinitas posibilidades de los eventos que hubieran continuado tras la realización de la primera acción.

Sé que muchas veces sentimos miedo al cambio, sentimos un nudo en la garganta o en el estómago que nos impide dejar la timidez y arriesgarnos, pero en mi experiencia personal no hay nada más gratificante en la vida que arriesgarse y triunfar con ello. Hay experiencias que sin duda alguna no hubiera podido vivir si en algún momento de mi vida no hubiera sido capaz de decir: «Sí puedo». Por ejemplo, en diciembre de 2018 yo estaba trabajando en un almacén de ropa, una ropa tradicional colombiana y más específicamente bogotana, los «Amacenes only» se encargaron de darme un sustento de dinero durante la temporada decembrina de ese año, yo, como es usual, entro a los trabajos sin amigos, solo y con ánimo de conocer personas allí. En esa ocasión no iba a ser diferente, el 2 de diciembre, mi segundo día de trabajo, fue un domingo con un día soleado espectacular, al momento de salir a almorzar fui a los casilleros por mis cosas y vi una chica de espaldas, tenía el cabello naranja y estaba en el piso guardando unas cosas en su mochila, lo primero que pensé al verla fue: «esta es mi oportunidad para salir con alguien a almorzar». Ella estaba sola y eso es una ventaja, porque en caso de que me dijera que no yo sería el único testigo de mi rechazo, no lo pensé dos veces y decidí hablarle: -¿Llegas o sales a almorzar? -Salgo. Me respondió. -¿y trajiste almuerzo o vas a comprar? -No, no traje -Ah que bien, pues fíjate que conozco un restaurante donde el almuerzo es barato por aquí cerca, ¿te gustaría ir conmigo?. En este momento sentía el corazón a mil, tenía mis dudas y era probable que me dijera que la estaban esperando o que me dijera «no, gracias», o cualquier otra excusa aparente, pero ella me respondió: -Sí dale, por qué no. En ese momento me entró una gran emoción, me sentí lleno de vida y con una satisfacción muy grande, el hecho de no haber hecho el ridículo ya era mucho para mí. Ese día almorzamos y hablamos muy amenamente y resulta que estudiabamos en la misma universidad y llevabamos yendo a la misma facultad juntos al menos 7 semestres, en diferentes carreras, lo cual es muy poco usual porque la facultad es pequeña y tú sueles conocer a las demás personas. Nos seguimos conociendo y compartiendo cosas maravillosas, seguimos viéndonos y fuimos novios durante 9 meses.

Hoy en día ya no estamos juntos, pero no me arrepiento en lo absoluto de haberle hablado ese día, ese pequeño detalle de haberme tomado el valor de hablarle hizo una gran diferencia en la vida de ambos, nos conocimos, nos enamoramos y vivimos experiencias increíbles, y es por eso que debemos estar abiertos a vivir estas cosas, a veces el miedo y las inseguridades nos privan de experiencias y momentos únicos que podríamos tener, estas experiencias te ayudan y te hacen ser mejor persona, lo cual es enriquecedor para el alma y nos nutre de vida, espero que puedas darte ese instante de valor para hacer eso que te da miedo. Invita a la chica o chico que te gusta, ingresa a ese grupo de danza, acepta ese trabajo, escribe ese mensaje, lee ese libro, haz ese viaje que tanto quieres, en fin. Vive esa vida que te mereces.

Cristian Castro ccamilocs

Corregido por LivvyMonster.

Corregido por Jo Waters.

Deja un comentario