Ocurrió esta triste historia en un mar de rosas blancas, escondido en otro mar más grande, hecho por muchas más flores, estaban por allí también las palabras de consuelo, los abrazos entre seres destrozados por la tragedia, un cascarón vacío que solía llevar tu alma y en lo alto se encontraba brillante sol, acompañado por despegado cielo, como gran testigo de la lluvia que salía de nuestros ojos. Es la historia de nuestra triste despedida, una despedida en la que ya te habías ido antes de que pudiésemos decirnos adiós, en palabras mucho más sencillas, estábamos en tu funeral.
La rosa blanca era tu flor predilecta, lo confesaste por casualidad en aquel tiempo donde no se nos ocurría sospechar que faltaba poco para que decidieses caminar hacia el enigmático umbral de la muerte, de haber existido la sospecha te hubiese entregado la rosa blanca cuando todavía podías recibirla con tus propias manos y tal vez, si es que lo hubiésemos hecho en ese entonces, entonces todavía seguirías entre nosotros o quizás no .¿Quién sabe?
Como antes yo decía, estábamos en tu funeral, tantas almas y tantas flores estaban allí para llorar tu partida y tú… ¿Dónde estabas tú? Dicen por allí que vives en nuestro corazón con tu cálida sonrisa. Firmemente piensan otros que te has convertido en un ángel de la guarda que en lo alto del cielo se desliza mientras cuidas a tus seres amados, muchos creen que volviste a nuestro mundo en otra forma y otra vida para seguir en un ciclo incomprensible en su totalidad a nuestros ojos.
Tu cuerpo estaba encerrado en madera y tu alma volaba por otra parte, la gente hablaba pero lo que más recuerdo es que tu boca jamás iba a volver a abrirse, y de pronto llego la hora de bajar, de volver a la tierra y de que la tierra te cubriera y al final llegó el momento de irnos, de dejarte atrás a ti con todas las flores que te habíamos dedicado, de marcharse con o sin el consuelo que necesitábamos, preparados o no, porque la muerte no le preguntó a nadie si tenía permiso para venir a recogerte, la llamaste y te contestó, y con ella te fuiste a un allá incierto y nosotros quedamos acá en la incertidumbre.
Así que adiós, gracias por haberme compartido un pequeño fragmento de tu vida y espero sinceramente que donde sea que ahora te encuentres, si es que te encuentras en alguna parte, estés mejor de lo que podrías haber estado en el acá.
Cada vez que la muerte viene a dar una vuelta entre aquellos que conozco y toma a alguien de la mano siempre deja muchas más dudas que certezas y la verdad es que yo no sé mucho sobre ti ahora mismo, sé que estas muerto por decisión propia y sé que no sé los porqués de ello, sé que esa sonrisa mágica que tenías se apagó y sé que no estoy segura de hasta cuándo podré retenerla en mi memoria, sé que las rosas blancas eran tu flor favorita y sé que no sé si algún día recibiste una antes de partir de este mundo.
Corregido por GROWLLY
Corregido por LivvyMonster.
