La ilusión de un amor real

Hay tantas personas en el mundo que tienen a su propia mitad, pero a veces esperar tanto a ese alguien, nos hace perder la cabeza, después de tantas decepciones solo está ese deseo de esconderse y seguir esperando. Pasan los días, las semanas, los meses y todo sigue igual.

Pero un día desperté y sentí que alguien estaba a mi lado, podía ver a un chico que jamás había visto en mi vida, me asusté e iba a llamar a la policía pero por alguna razón no lo hice. Ese chico tenía algo muy diferente, era como si no tendría que tenerle miedo, como si al fin los años de espera habían terminado.

Pasamos muchas cosas juntos, nos leímos en voz alta el uno al otro, bailábamos como unos niños pequeños y tan llenos de vida, bromeábamos de asuntos que para algunos eran bastante extraños, de alguna manera todo era tan perfecto y tan justamente como yo lo esperaba. Solo había un problema, cada vez que salía de la casa todo era como antes, en las fotos en mi celular que nos habíamos tomado juntos, él no salía, solamente era yo. Fue bastante extraño y en los primeros días no lo creía tan importante o que solo mi vista estaba muy cansada por no dormir bien, o eso era lo que creía. A mis amigos siempre les contaba de él, lo que hacíamos juntos, lo tan unidos que éstábamos y en el paso de esos días mis amigos dejaron de hablarme, seguro era porque tenían envidia de lo nuestro. ¿En verdad era esa la razón?

Sigo recordando aquella noche como si fuera ayer, estábamos teniendo una pequeña cena juntos, charlando y riendo tan contentos por nuestra velada tan especial, hasta que tocaron tan fuerte a la puerta y se escucharon gritos tan autoritarios, iba a ir a la puerta, pero él me detuvo y me dijo aquellas palabras…

– No abras la puerta, no dejes que desaparezca ahora.

No entendía por qué había dicho eso pero ya era demasiado tarde, lograron romper la puerta y entró un equipo de hombres vestidos de blanco y mi madre después de ellos, estaba tan confundida y molesta por ese atrevimiento de arruinar mi cena con el chico que amaba, pude hablar después de que esos hombres me tomaran de los brazos a la fuerza.

– ¡¿Qué es lo que está pasando?! ¡¿Por qué no me sueltan?! –

Mis ojos reflejaban toda la ira que sentía, mi madre se acercó a mí con los ojos llenos de lágrimas y me tomó de las mejillas, tratando de poder articular una palabra y lo hizo.

– ¡Ya es suficiente hija, abre los ojos ahora, ese chico del que tú tanto le has contado a todos no es real, despierta!

Su voz estaba tan rota y volteé a mirar a mi alrededor buscando a ese chico con el que había compartido muchas cosas en esos días…pero no lo encontraba por ningún lado, se había esfumado. Entonces ahí fue cuando entendí las últimas palabras que él me dijo, “no dejes que desaparezca ahora”.

Cerré los ojos con fuerza, dejando que las lágrimas salieran a la luz. Sintiéndome tan débil, tan tonta por no darme cuenta de que mi mente estaba jugando conmigo todos estos días que creía que eran los mejores que pude haber tenido, todos esos días en los que estaba con “él”.

Se preguntarán dónde estoy ahora, qué fue lo que pasó después de liberarme de algo que nunca existió, bueno puedo contarles que jamás volví a aquella casa, a la que llamaba mi hogar. Terminé en un hospital psiquiátrico, no se cuándo pueda salir de aquí o cuándo pueda “curarme”, pero hay algo que sí sé, y es que por más lejos que esté, él sigue visitándome una sola noche cada mes, la misma noche en la que creí haberlo perdido.

La ilusión puede terminar en una tragedia, no importa qué tan inofensiva sea…

– Poeta Noble

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