– 23 PM, no veo nada, cambio.
– Entendido, cambio.
Sé que seguramente no entiendan mucho y que cuando lean esto tal vez yo ya no esté en este mundo.
Mis padres me creen loco, piensan que solo es un juego de niños, me dijeron que no los vuelva a despertar otra vez por esto, me dijeron que ya estoy grande para creer que hay monstruos debajo de la cama.
Por suerte tengo a Nico, tiene 10, es un año mayor que yo, él me cree, cree lo que le conté y lo que vi.
Todo empezó hace una semana, exactamente el lunes por la noche, ya era hora de irme a dormir, como todas las noches mis padres me daban el beso de las buenas noches, tiraban el producto “espantador de monstruos” y se iban…
Esa noche… Algo me agarró, lo sentí, me tiró de la cama y… Lo pude ver, sus ojos eran amarillos, era peludo y tenía garras, grité lo más fuerte que pude y mis padres llegaron al instante, esa noche durmieron conmigo, después de ese día nada volvió a ser como antes.
Las demás noches no lo volví a ver pero todas las noches sentía cómo algo raspaba el piso, me tapaba con las sábanas y me quedaba dormido después de unos minutos.
Intenté contárselo a mis amigos pero tampoco me creyeron, me dijeron que ellos ya no creían en eso, que ya eran grandes.
Nico era mi vecino, un día lo vi jugando en la calle y me acerqué a él, al instante nos hicimos amigos y él me creyó, dijo que nadie mentiría sobre los monstruos, eran un tema serio.
Me dio uno de sus walkie-talkies y ahora estoy aquí, lunes por la noche, exactamente las 00:08.
–¿Nico, estás? Cambio.
Las garras comenzaron a escucharse, mi cuerpo empezó a temblar.
Nada.
–¿Nico, estás? Cambio.
Se escuchaba la térmica, como si tuviera el botón apretado pero no hablara, se escuchaba… Una respiración, como… Un gruñido, tiré el walkie-talkie al piso y me tapé con las sábanas.
– Arrorro mi niño, arrorro mi sol…
Mamá un día me dijo que cantar ayudaba, esa era la que ella siempre me cantaba para dormir pero los rasguños eran cada vez más fuertes, me tapé las orejas y cerré los ojos.
–…duérmete pedazo de mi corazón.
Los rasguños se habían dejado de escuchar y la canción había terminado, me estaba quedando dormido pero… Sentí cómo alguien se sentó en mi cama, la parte en la que se encontraba estaba hundida, mi corazón comenzó a latir rápido, me estaba acariciando la espalda, sentía como sus garras pasaban por mi espalda.
Me hice una bolita y me obligué a ignorarlo hasta que… Me agarró y me volvió a tirar como la última vez… Solo que ahora, no estarían mis padres para salvarme.
Fin.
Corregido por Criticfuture.
Corregido por LivvyMonster.
