Cuerpo de mujer

Esta vez voy a ser breve. Hace unos días, mi amiga, cuyo alias en este blog es «Lemniscata», me contó que tuvo otra discusión con su madre. Esta vez no se trataba de su sexualidad, sino del cuerpo «femenino».

En muchas ocasiones son las propias mujeres las que ralentizan la evolución del colectivo feminista y este puede ser un buen ejemplo. La madre de Lemniscata, llamémosla Lola, preparó la cena junto a Lemniscata y su hermana pequeña. Se sentaron para comer juntas y Lola pronunció estas palabras:

—Ayer vi a tu vieja amiga (llamémosla) Ester. Parece una vaca.

A lo que Lemniscata respondió:

—¿Una vaca? ¿Lo dices porque no está tan delgada como antes?

—Sí. Tu cuerpo es mil veces más bonito.

Había tantos errores en una sola frase que Lemniscata no sabía por dónde empezar. Para evitar discusiones frente a su hermana pequeña, en un primer momento decidió callarse; sin embargo, Lola siguió hablando sobre el cuerpo de Ester como si de un alien deforme se tratase y fue entonces cuando la chica explotó:

—¿Sabes que, aunque a ti no te guste su cuerpo, eso no significa que no sea bonito para otras personas?

—Si yo no digo que su cuerpo sea feo, sino que no tiene un «tipo bonito», no tiene un «cuerpo de mujer». Parece un armario.

Segundas palabras de Lola que sacaban de quicio a Lemniscata y, aunque esta no lo supiera, también a su hermana pequeña.

—¿Por qué crees que su cuerpo no es un «cuerpo de mujer»? —preguntó Lemniscata intentando calmar su voz.

—Porque no tiene el tipo bonito como el tuyo ni como el de tu hermana —respondió Lola como si fuese obvio.

—¿Y por no tener el mismo cuerpo que nosotras no tiene «cuerpo de mujer»?

El resto de la conversación se resume en los argumentos de Lola contando su punto de vista con una falsa objetividad, como si su verdad fuese la verdad absoluta, y las respuestas en forma de pregunta de Lemniscata.

Llegó un momento en el que la hermana pequeña de Lemniscata introdujo su opinión en aquella disputa nocturna improvisada. Añadió al conflicto femenino un punto de vista más abierto a nuevas ideas, permisos y también desacuerdos; no obstante, a pesar de la serie de validísimos argumentos de Lola, Lemniscata se sintió orgullosa de los valores que su hermana pequeña había adquirido quién sabe de dónde.

La conclusión a la que llegaron Lemniscata y su hermana pequeña en secreto —una conclusión completamente subjetiva— es, por una parte, que un «cuerpo de mujer» es todo aquel que pertenece a alguien que se siente mujer a pesar de las diferencias biológicas, y, por otra parte, que la diversidad corporal no te hace menos o más mujer. Las curvas, la grasa, el color, el pelo, las estrías y la celulitis, entre muchas otras características, tan solo marcan la diferencia ante los ojos de a quien le importe ser o no ser diferente frente a otros.

Y esto es completamente indiscutible.

—Haizea.

Corregido por LivvyMonster.

Corregido por Criticfuture.

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