El bar

Encerrada en este cajón, sin poder moverme, sin poder respirar, me cansé de arañarlo para que me dejen salir, me cansé de gritar para que me escuchen; ni siquiera entiendo cómo llegué a esto…

Dos días antes

Respirando una vez más, teniendo un día más de vida.

Mi esposo se fue a trabajar. Como todas las mañanas, sale por esa puerta y no vuelve hasta que la luna se pone; a veces me pregunto por qué tarda tanto…

Me encuentro acostada en la cama, la radio está prendida, el mismo señor de siempre está hablando del clima.

La pava ha comenzado a sonar indicándome que el agua ya está lista, así que me dirijo a la cocina. La casa está silenciosa, todavía no comprendo por qué compramos una casa tan grande si solo íbamos a ser nosotros dos.

Puedo escuchar los pájaros cantar, ¿desde cuándo dejé de disfrutarlo?

Pasé toda la mañana y tarde pensando el por qué de mi tristeza y por fin lo pude comprender…

Mi esposo…, mi esposo es la causa de eso. Nunca me di cuenta de que nos habíamos distanciado, ¿cuándo comenzó? ¿Por qué?

Necesito arreglar eso y por tanto tengo que ir a hablarlo con él. ¿Por qué no ir a su trabajo y sorprenderlo? Me cambié, salí de nuestra casa y comencé a caminar por las calles.

Gente caminando, autos pasando, las luces cambiando de verdes a rojas…

Cuando menos lo esperé estaba ahí. Entré al departamento y le pregunté a la recepcionista si sabía dónde estaba. Me dijo que se había ido al bar de la esquina.

Salí de ahí y fui al bar. No sabía que hacía esto cada noche, aunque tuve que haberlo sabido: todas las noches que volvía olía a alcohol…

Entré al lugar. El ambiente era más pesado, apestaba a alcohol, había mujeres y hombres en diferentes mesas. El lugar estaba lleno, iba a ser complicado encontrarlo, pero lo iba a distinguir, no consideré que pudiera ser difícil.

Comencé a caminar por el lugar chocando con algunas personas hasta que llegué a una mesa.

Reconocí su cabellera rojiza al instante. Estaba dándome la espalda, no me veía, aunque tampoco quería que lo hiciera. No quería que me viera llorar… no quería que viera mi cara al enterarme que me está engañando.

Las voces de las personas se alejaron, el olor a alcohol se desvaneció, solo podía ver a mi esposo besando a otra mujer.

Mis pies se comenzaron a mover solos, el viento me golpeó la cara al abrir la puerta del lugar y salir a la calle, las bocinas se escuchaban lejanas, me sentía mareada y pequeñas lágrimas escapaban de mis ojos, no podía divisar nada… solo quería caminar.

Continué caminando sin rumbo alguno hasta que los sonidos volvieron, gente gritando, diciendo “muévete”… bocinas… algo golpeó mi cuerpo y me hizo salir volando… todo se puso oscuro… negro.

Ahora lo recuerdo… yo… estoy muerta.

Corregido por Livvy’s Monster.

Corregido por Criticfuture.

Corregido por Haizea.

Deja un comentario