El recorrido ascendente y descendente que impartía por todo mi brazo me había devuelto una de mis sensaciones favoritas; el ardor. No sabía si era un trastorno mental sentirme de esta forma tan satisfactoria, pero el efecto hipotónico que causaban en mí los arañazos también era placentero.
No podía apartar mi vista de las marcas color carmesí que dejaba tras de sí, me recordaban a aquellas líneas irregulares que a veces me daba por pintar en mi agenda del colegio. De nuevo, quería que volvieran a ser tan rojas como días anteriores, necesitaba ver cómo poco a poco se iban abriendo, dejando pasar la caliente y espesa sangre, y sentir cómo las finas gotas recorrían mi brazo hasta caer al suelo.
¿Debería volver a utilizar un objeto afilado?
Aún recordaba el desastre de emociones que me envolvía cuando utilizaba la cuchilla: ruido, mareo, náuseas, dolor… Todo eso se mezclaba dentro de mí provocándome una de las cosas que más anhelo: distracción.
La imagen de la sangre cayendo de mi muñeca hace rugir mi estómago y un fuerte mareo cae sobre mí.
¿Cuándo cogí la cuchilla?
Llevo días sin comer y el corte solo agrava más mi falta de fuerza. Siento cómo mi cabeza se golpea contra el frío suelo y veo cómo la cuchilla cae justo delante de mi cara. La herida, la hambruna y la caída me transportan a un profundo sueño del cual espero no despertar.
Han pasado horas, puedo saberlo por la sangre seca de mi muñeca y por la tenue luz que se filtra por la ventana. El ruido que hacen las cortinas al rozarse contra las paredes debido al viento capta mi atención auditiva, pero mis ojos están fijos en el techo.
Miro el reloj; ni mi cuerpo, ni mi mente se inmutan al ver lo tarde que es, solo pienso en lo fracasada que me siento al haber vuelto a perder el día de este modo. Ahora entiendo por qué siempre me decían que era un caso perdido, siento que si esas personas me vieran tal y como estoy ahora reafirmarían todo lo que siempre me decían, y yo solo podría darles la razón.
Me cuesta levantarme, pero cuando lo hago el mismo mareo de antes se apodera de mí, debo apoyarme en una de las sillas para no caerme de nuevo. Mis pies descalzos envían escalofríos por todo mi cuerpo por el frío del suelo y no puedo evitar soltar un gemido de dolor cuando mi muñeca se frota contra uno de los bordes de madera.
El fuerte sonido del timbre me hace soltar un grito de terror, llevo mis manos a mi pecho tratando de controlar los latidos desesperados de mi corazón. A paso lento me acerco a la puerta y miro por la mirilla quién puede ser.
Oh mierda…
Abro la puerta en milésimas de segundos aún con el corazón desbocado y sintiendo un extraño hormigueo por todo el cuerpo. Mi vista se nubla a causa de las lágrimas y siento cómo mis manos tiemblan cuando las poso sobre sus hombros.
– ¿Qué… qué haces aquí? – ella me mira también con lágrimas en los ojos, baja la vista al suelo y en un rápido movimiento me veo envuelta en sus brazos, apoya su cabeza en mi hombro y siento cómo se me humedece en consecuencia por su llanto.
– No respondías el teléfono – responde con voz trémula –. Yo… estaba preocupada.
– Lo siento yo… No quise verlo –sentí mis piernas fallar y de un momento a otro ambas estábamos en el suelo abrazando a la otra, no dejaba de escuchar los pequeños sonidos que hacía y eso, más que otro daño físico que pudiera hacerme, me destrozaba. Pensar que estaba en ese estado solo por preocuparse por mí me confirmaba lo egoísta y cruel que podía a llegar a ser.
Ninguna dijo nada después de eso, nos quedamos tumbadas la una mirando a la otra, ella me había hecho el favor de curarme las heridas nada más dejarla pasar a mi casa. Ahora nos encontrábamos en el salón con mi cabeza apoyada en su pecho sintiendo el suave masaje que daba en círculos por toda mi cabeza. No había música, tampoco escuchábamos ruidos procedentes de la calle, solo sentíamos la respiración de la otra y eso, por raro que pareciera, me tranquilizaba.
Sí, con todo lo que me había pasado en estos últimos días no era hasta ahora que podía respirar con un poquito más de normalidad.
by: Teffymoon
Corregido por Rain Jones.
Corregido por Criticfuture.
