Vinuesa

Las calles de Vinuesa, pueblo de la provincia de Soria, están desiertas. Solo se escucha el canto de los pájaros. No hay ni un alma en la calle, todos los habitantes de la villa soriana se encuentran metidos en sus casas. Es el invierno más frío desde hace cuarenta y cinco años.

La familia Ramos va a pasar las fiestas navideñas en la mansión familiar, la casa más antigua de Vinuesa. Hoy es Nochebuena y como marca la tradición, todos los componentes de la familia deben acudir a la cena. Están pasando por un momento de crisis. ¿Servirá esta cena para que se calmen las cosas? Jacinta, la matriarca de la familia, tiene la esperanza de que esta noche las aguas vuelvan a su cauce.

El primero en llegar es Mario, acompañado de su mujer Aurora y de su hija recién nacida. Desde la disputa del año pasado, es la primera vez que Mario vuelve a ver a su madre. El contacto entre ambos ha sido nulo. Jacinta se enteró a través de Lorena, su otra hija, de que Aurora había dado a luz a una niña preciosa. Después de haber anhelado tanto ser abuela, al fin su deseo se ha hecho realidad. Mario ha acudido a la cena gracias a la gran capacidad de persuasión que posee su hermana.

Al verse madre e hijo, se dan un abrazo. Pese a todo lo ocurrido el año pasado, ambos se han echado de menos. Él es consciente de que ha actuado mal durante todo este año. Necesita reconciliarse con su madre. Mario, su mujer y el bebé, suben a instalarse a la habitación. Jacinta va a la cocina. Ahí se encuentra Pepa, la criada; con el paso del tiempo, más que en su sirvienta, se ha convertido en su fiel consejera. Lleva muchos años trabajando para la familia Ramos. Tras el fallecimiento de Eugenio, el marido de Jacinta, ambas han generado un vínculo muy fuerte. Al rato llama a la puerta Lorena. Esta viene sola. Las navidades pasadas vino acompañada de Teodoro, actualmente su ex-novio. Ya es la hora de la cena. Van todos al salón. Antes de comenzar a cenar, Lorena propone hacer un brindis. Todos brindan por una apacible velada.

Tal día como hoy hace un año…

Lorena y Teodoro van en el coche a Vinuesa. Está sonando la canción «It’s my life» de Bon Jovi cuando a Teodoro le suena el móvil. Al estar conectado el teléfono al coche por bluetooth, Lorena puede ver quién es la persona que llama a su novio. A ese alguien, Teodoro le tiene agregado como «mi bebita». La curiosidad hace que Lorena conteste a la llamada. La voz de la chica al otro lado de la línea le resulta familiar. Teodoro corta la llamada antes de que Lorena diga algo. Ha llegado el momento de explicarle todo a su novia. Es hora de poner punto final a su relación. Lleva más de un año queriéndola dejar y nunca tiene agallas para hacerlo. Ha tenido que ocurrir esto para que le confiese que desde hace tiempo no siente nada por ella y que está enamorado de Beatriz, la jefa de Lorena. Desde que Beatriz y Lorena se conocieron en la radio ha existido una fuerte rivalidad entre ellas. Como van en el coche no quiere alterarse demasiado, tiene miedo de que Teodoro se desconcentre del volante y provocar un accidente. Acuerdan que esta noche actuarán como si todo fuera bien; ya están llegando al pueblo y no se van a dar la vuelta. Mañana Teodoro se marchará temprano a Madrid y Lorena dará la noticia a su familia. No han podido empezar de peor manera sus vacaciones.

Son las primeras navidades que la familia Ramos va a pasar sin Eugenio. Un terrible accidente acabó con su vida, se chocó contra un coche yendo hacia la Laguna Negra. Era el alcalde del pueblo. Vinuesa sentía una gran admiración por él. Jacinta y Eugenio sufrieron muchos baches a lo largo de su matrimonio. Daban la imagen de pareja perfecta a todo el pueblo y en el fondo no lo eran. Jacinta se alegra de la muerte de Eugenio. Desde que se murió es más feliz que nunca. Ya han llegado sus hijos y sus respectivas parejas al pueblo. Jacinta sabe que con la noticia que les va a dar se van a quedar pasmados. Después de brindar, Jacinta les dice que se sienten en los sillones y que debe decirles algo que lleva guardándose para sí durante mucho tiempo. Lorena y Mario se miran asustados. Jacinta se sienta al lado de su hijo y procede a contar su secreto.

—Cuando tenía 14 años bajé a la verbena con mi hermana. Allí conocí a un mozo muy hermoso. Me pidió que bailará con él y yo acepté su petición. Mi hermana me miró con malos ojos, me dijo que no debía bailar con un muerto de hambre y que como se enterase padre me mandaría a un internado a la capital. Pese a lo que me dijo mi hermana, salí a bailar con aquel muchacho. Me enamoré perdidamente de él. Durante tres años nos veíamos todas las tardes a escondidas. Yo sabía que padre quería que me casase con alguien adinerado y que jamás permitiría que su hija estuviera con alguien de clase baja. Un día, un empleado de mi padre nos vio darnos un beso. Cuando llegué a casa, mi padre me pidió explicaciones y tuve que contarle todo. Vuestro abuelo, muy enfadado, fue a casa de Zacarías y les dijo a sus padres que no debía volver a acercarse jamás a mí. Les amenazó; si no le ingresaban en el seminario les arruinaría la vida. Conseguiría que les echasen de sus respectivos trabajos y que nadie del pueblo, ni de la provincia, les contratase. Para colmo, me había quedado embarazada. Zacarías nunca se enteró de que me había dejado preñada y su familia tampoco. Padre enseguida me buscó pretendientes, entre ellos estaba Eugenio, hijo de un hombre rico y propietario de tierras. Yo no me quería casar con él, prefería cuidar a mi hijo sola. Pese a no querer casarme, lo tuve que hacer obligada. Era la única forma de limpiar el honor de mi familia. Eugenio cuidaría de mi hijo como si fuese suyo y mi padre estaría feliz. Mario, lo único que sé de tu padre es que fue sacerdote en Calahorra, un pueblo de La Rioja. La semana pasada me enteré de que un cáncer de colon ha acabado con su vida. Lo siento mucho, sé que debí decirte hace tiempo quién era tu verdadero padre.

Mario, con lágrimas en los ojos, no dice nada y sale de la casa.

Vuelta a la actualidad…

Después de cenar, Mario sale al jardín con su madre para hablar a solas. Le pide perdón por su comportamiento de este año. Para él su padre siempre será Eugenio. Pese a no ser su hijo, él lo trató como tal hasta su lecho de muerte. Le hubiera gustado haber conocido a su verdadero padre, pero comprende que para su madre era difícil revelar un secreto que había guardado durante tantos años. No deben desaprovechar el tiempo, ahora es cuando tienen que estar más unidos. La hija de Mario tiene que pasar tiempo con su abuela. Los abuelos que cuidan a sus nietos desde pequeños dejan marcada su alma para toda la vida.

Corregido por Rain Jones.

Corregido por Criticfuture.

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