Se derrite el cielo en pequeños cristales. Es la lluvia que, elevándose en su grandeza, se precipita al suelo entre choques. Son manchas grises en lo alto las que lloran, las que lloran después de tanto. ¡Oh! ¡Lluvia! Querida lluvia no te vayas pronto, quédate que juntas bailaremos pues -ahora que el sol se ha marchado- nosotras entre gota y gota y entre vuelta y vuelta brillaremos como estrellas. ¡Oh! Gotitas del cielo, sean la música de mi danza y háganse dueñas de mi cuerpo. Que su afilado tacto frío me recuerdan que estoy viva. Que mientras todo se inunda mi corazón se desahoga. ¡Oh! Nubes en forma de lluvia ahora que me acompañan lloraré porque las lágrimas de mis ojos serán invisibles porque nadie escuchará mis sollozos porque tú lo esconderás todo y serás la única cómplice de mi tristeza. Lluvia, querida lluvia, que siempre vienes y luego me abandonas esta vez quédate y no te vayas envuélveme toda ahógame si eso quieres solo llévame a donde ser feliz por siempre. Corregido por Criticfuture. Corregido por Nothing.
