Gritos silenciados -Parte 4

No es fácil. Vivir no es fácil, no lo ha sido nunca y ahora sin ti mis ojos han sido desvendados y puedo ver la cruda verdad de la que siempre me habías guardado.

Mi madre, esa pequeña esperanza que me levantaba cada día y se enorgullecía cada vez que obtenía nuevos logros. Me compraba libros de historia porque sabía cómo me apasionaba estudiar toda la evolución social del ser humano. Cada noche leíamos y analizábamos cada parte de la historia humana y amaba cómo ella me miraba cada vez que hablaba de lo que me apasionaba. Amaré a mi madre hasta el día de mi muerte, aunque cada noche su muerte me traiga pesadillas.

Crecer fue fácil, nunca me preocupé de nada y esto se lo debo a sus consejos. Ella me decía que todo en esta vida es pasajero y que preocuparme solo haría que olvidara los buenos momentos que me depara el presente. Mi madre y mi padrastro me demostraban que vivir en el presente e ignorar el pasado y el futuro no es tan difícil como parece; ellos se amaban, olvidaban y perdonaban como lo hacían desde que se conocen, creo que por eso los dos se casaron tan rápido. Ellos siempre se habían entendido y eran muy compresivos y justos a la hora de mi crianza. Por ellos veía que la vida no era complicada, que no me tenía que afectar nada, que todo era perfecto. Y lo era, todo era perfecto pero cuando ellos estaban conmigo.

Algo que nunca entendí de la historia fueron las guerras, no entendía el por qué tenía que enviar a miles o millones de soldados a morir por el error de un solo hombre. Nunca entendí el amor hacia la patria y por qué se peleaban en nombre de un país. Algo que tampoco entendía era por qué dejaban la salud y la educación de lado en algún momento de la historia pero supongo que aprendimos tiempo después lo importante que son ambas cosas aunque no se siga defendiendo la educación y la salud en algunos países.

Estudio antropología social y desde que empecé a desarrollar mi carrera dejé de lado a mis padres. Me avergüenzo mucho de escribir sobre esto pero supongo que en algún momento de nuestras vidas es necesario afrontar nuestros errores y aprender de ellos. Mientras mi padre moría de una neumonía yo estaba concentrada en mis estudios, llegué al funeral destrozada y arrepentida. Mi madre me miró como si lo hubiese perdido todo, yo no lo entendía hasta que me pasó lo mismo.

Decidí «cuidar» a mi madre, me la llevé a vivir conmigo para tenerla mucho más en observación pero aún así mis estudios tenían mucho más valor que lo demás. Me volví un ser indolente, no me importaba nada y todo era fácil para mí. Todo marchaba bien hasta que un rumor de una nueva enfermedad había llegado a España, pero no importaba, todo estaría bien como siempre.

A todos nos ha afectado la pandemia. Desde el inicio de la cuarentena hasta ahora todo se ha convertido en un desastre total, mis estudios siguieron pero mientras más le prestaba atención a mis estudios más perdía a mi madre y lamentablemente yo sabía esto. Yo sabía que la salud de mi madre iba empeorando cada día pero no le prestaba atención, ella siempre era optimista y decía que se encontraba bien cuando claramente esto no era así.

Cuando la prueba para el COVID-19 salió positiva me sorprendí. No tenía sentido, ella se había cuidado. ¿Por qué se había contagiado? Al parecer cuando las cosas no están en mis planes todo se va a la mierda.

Dejé de atender mis estudios por mi madre. Mi estado físico fue deteriorándose poco a poco mientras mi madre me decía que no podía respirar. Ir a la UCI cada día y no dormir por miedo a que ella se fuera de mi vida. Le pagué cada cosa que necesitaba pero ni todo el dinero del mundo puede evitar que el destino y la muerte hagan su trabajo.

Y no fue fácil, nunca lo fue. Solo estaba ciega de muchas cosas que pasaban a mi alrededor y dejé que todo se fuera a la mierda por no enfrentar mis emociones. El día que murió mi madre lloré por mi padrastro, lloré por aquel viejo desamor, por mi gato que había muerto, por mi mejor amigo que se había alejado por culpa mía, lloré por todo lo que no había descargado en años.

Después del funeral de mi madre, llevé las cenizas de ella al mar y le pedí perdón por no estar cuando ella más me necesitaba. Duré un mes en mi apartamento a solas hasta que mi mejor amigo llegó. Él me ayudó con mi estabilidad mental, me llevó a una psicóloga y ella fue la que me recomendó que escribiera sobre todo lo que me atormentaba pero se me da mejor contando mi historia, siempre me ha gustado la historia.

He tenido mis ataques de pánico pero los he superado, todavía me cuesta comer y sigo sintiendo el mismo vacío cada vez que voy a la cama. Extraño mucho a mi madre, ella me hacía ver las cosas más fáciles pero supongo que en algún momento de mi vida lo voy a superar, o eso dice mi psicóloga… Espero que tú, quién sea que esté leyendo esto, estés bien. Yo lo estaré, algún día, eso espero…

Sé fuerte, yo también lo seré.

Corregido por Criticfuture.

Corregido por Livvy’s Monster.

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