Calle 32 y Avenida Mistál
20/9/1830
Beatrice Boudelaire
Para Beatrice:
Si cada estrella fuera un hermoso día que tuve contigo, sobrarían estrellas.
¿Qué tan cerca puedes estar de esperar que hoy será una gran aventura? Puedes creer que serás millonario. O que apenas salgas con un resplandor de aventurero, toda tu vida irá en orden a partir de ese suspiro que es seguido de una sonrisa llena de esperanza.
Apuesto que sales de casa intentando peinar tu enredado y perfecto pelo. Acomodando tus empañados lentes, que luego de tomar café se llenan de humo.
Sales despierta y motivada esperando que algo increíble te saque del trabajo, de la rutina, mientras tomas el primer autobus hacia la zona. Miras la hora, perdiste 2 horas de tu día y la esperanza sigue bajando al igual como las arenas de aquel reloj pequeño que compraste, y que ahora tienes como colgante en tu cuello.
El trabajo debería de mantenerte concentrada, así que eso te aleja de tu aventura. Tus enormes sueños de desaparecer e irte volando en busca de la gran incognita, solo se encojen mientras el papeleo por revisar se hace cada vez más y más grande como si de un arbol se tratara.
Mantente despierta amada mía, aún falta la noche y lo sabes. Sabes que el calendario marca viernes y eso te llena de regocijo. Corres a ponerte tu mejor vestido y el labial más rojo, para que tu marca se quede bien pegada en la camisa o cuello de alguien a quien tú amas.
Oh, Beatrice. No sabes durante cuánto tiempo te estuve esperando en aquel restaurante, con mis manos llenas de amor para dar, estaban guardándose en aquella rosa que tanto cuidé solo para dártela. No llegaste, a lo mejor tu sed de aventuras hizo que buscaras otro rumbo. Pero se te olvidó marcarme, mi querida exploradora.
La noche se convirtió en día y el día en la noche. Al final empecé a hablar de mí, cuando se supone que la protagonista de esta historia llena de romance y misterio que estoy plantando en esta hoja, eras tú, con tu hermoso vestido y tu perfecto cabello acompañado de esos lentes que ocultan tus bellos ojos.
Aún sigo esperándote Beatrice… Sigo pendiente de ti, mientras escribo estas cartas esperando que en algún momento contestes.
Contestame por favor, Beatrice Baudelaire. Tu amado compañero de aventuras aún se pregunta por qué no vuelves.
Corregido por Hismanic.
