Retorno

¿Dónde quedaron los viajes del pobre Ulises, intentando llegar a Ítaca? ¿Y los de Eneas, en su intento desesperado por llegar a su tierra prometida? No nos olvidemos de las historias de Hércules y sus doce trabajos, ni tampoco de las de Perseo. Desde el Olimpo ellos nos ven apenados, entristecidos por ver que no les recordamos.

Día a día, surgen miles de noticias sobre avances tecnológicos y nuevos inventos que se supone que cambiarán el mundo. Estamos en la era tecnológica, la mejor en toda la historia de la humanidad. Pero, ¿no era para las personas del siglo XVI su época la mejor? Avanzamos sin saber hacia dónde vamos, ni qué haremos después. Simplemente nos ponemos unos auriculares y seguimos hacia delante, pensando solo en nosotros. La viva imagen de esto son los niños, que poco a poco muestran lo individualista que se convierte la sociedad. Los aparatos electrónicos precisamente no ayudan a mejorar la situación; es más, la empeoran. Los jóvenes que estamos entre las dos generaciones nos sentimos confundidos: vemos con sorpresa lo que están pasando a los que llegaron después nuestra generación y a la vez que no entendemos a los de antes porque no se adaptan igual de rápido a los cambios.

Es un momento complicado para vivir. La «sociedad líquida» que llaman ahora no se entiende ni a ella misma. Es raro que si das tu opinión propia no te llueva una tempestad de críticas. No nos dejan vivir una vida personal y especial, estamos obligados a ser peces de ciudad en un mismo charco. La gente famosa son los que, o son radicales al movimiento, o lo siguen a la perfección. La sociedad no está hecha para eso, sino para aportar cada uno nuestro grano de arena y ayudar a los demás.

Por eso, creo que es necesario volver a los orígenes, mirar otra vez atrás, tal como lo hicieron algunos filósofos de la antigüedad. Porque, esencialmente, nos apoyamos en ellos y son nuestros antepasados, nuestra base. Debemos pensar sobre lo malo y lo bueno, lo ético y lo moral; ser un Sócrates de nuestra época. Eso es lo importante, y no que mi grupo favorito saque un nuevo disco, o que la persona de la que estoy enamorado me haga caso. Encarar el futuro mirando el pasado, retornar hacia lo anterior y aprender de nuestros errores. En una palabra: avanzar.

Corregido por LivvyMonster.

Corregido por: Nothing.

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