1:00 AM
Me duele la cabeza y siento cómo doy vueltas por mi habitación buscando una respuesta. ¿Qué respuesta? ¿Tengo una pregunta siquiera?
Me río, estoy divagando, ¿verdad? Dejo de dar vueltas y miro a mi alrededor, pero no veo nada. Normal, me digo, tengo la luz apagada. Un escalofrío me recorre al pensar en eso, en la oscuridad. Antes me aterraba, ahora es lo que más me gusta. ¿Por qué? Porque en la oscuridad nadie te ve, nadie juzga si no pueden observarte.
Camino a paso lento hasta mi cama y me siento en ella. Entierro la cabeza entre mis manos y vuelvo a reírme, me han dicho que no es normal reírme tanto, pero me da igual, ¿alguna vez fui normal? Dicen que lo normal es aburrido y yo estoy de acuerdo.
Sin darme cuenta las lágrimas comienzan a bajar por mis mejillas, no emito ningún sonido, tampoco me muevo, simplemente dejo salir el torrente de lágrimas que he estado acumulando dentro de mí por estas tres semanas.
Me recuesto y miro la negrura que se cierne sobre mí. Intento pensar en otra cosa, lo que sea con tal de no hacerle caso al agujero que se empieza a abrir en mi estómago, avisándome de la falta del medicamento en mi sistema.
Inspiro una, dos, tres… Cinco veces, doy vueltas con el fin de distraerme pero vuelvo otra vez al mismo pensamiento. Necesito las pastillas, mi cuerpo y mi mente las reclaman.
Me levanto y voy hasta la mesita de noche, abro la caja musical y saco de ella una bolsa en la que nadie puede reparar en caso de que la vean sin mi consentimiento.
La tentación me llama… mi vista se vuelve borrosa conforme más veo la pequeña bolsa blanca. No quiero hacerlo… De verdad que no, pero, si la desesperación y las ganas de morir me ganan, ¿qué debo hacer? Quiero parar de llorar por cada cosa que pasa por mi mente, quiero sonreír sin sentir que detrás de ella hay un nudo en mi garganta que se acentúa más.
Abro la bolsa con lentitud, casi con miedo, como si al sacarlo su contenido estuviera marcando el día de mi muerte. Me río ante ese pensamiento tan estúpido, ya que básicamente eso estoy haciendo, adelantando ese día.
Meto una pastilla en mi boca y detrás de ella le siguen otras tres, apoyo mi cabeza en la pared y una vez más me prometo que será la única.
Corregido por LivvyMonster.
Corregido por Haizeaeternalemniscata.
