Era un viernes 13 del 2017, final de primer corte y la tensión de los parciales se sentía en el aire. Esa semana había sido muy caótica para mí, pero afortunadamente tenía muy buenas notas aún después de ese caos, tanto era mi nivel de estrés que quería desahogarme de alguna manera, solo que no sabía de qué forma.
Un día antes estaba con mi mejor amigo en la biblioteca de la universidad, estábamos estudiando para un parcial de bases de datos, él se encontró con unas amigas y se puso a charlar con ellas, mientras tanto yo seguí en lo mío. Al pasar un rato se me acercó a decirme que sus amigas nos estaban invitando a un concierto de música electrónica, de música techno para ser más especifico, en ese momento no tenía ni idea de cuál era esa música, lo único que sabía es que me merecía distraerme. La boleta valía 30 mil COP y en la caratula de la boleta aparecía un DJ llamado Rob Ges, era amarilla y ese mismo día nos la entregaron, tenía en mis manos un boleto de una experiencia completamente nueva para mí, me sentía muy emocionado.
Llegó el tan esperado viernes. Mis clases terminaban a las 6 de la tarde y con Daniel decidimos ir a tomarnos unas cervezas con unos amigos de la carrera, fuimos a un bar cerca a la Calle 19, dentro de un sector donde todos los universitarios iban a tomar los viernes, pedimos una ronda de cervezas y empezamos. Todos estábamos muy contentos porque al fin se acababa el corte y pues era viernes, ¿qué más podíamos pedir para celebrar? A las 10 de la noche salimos para el transporte público. Teníamos que llegar a la estación de corferias, después caminar hasta la dirección que nos dieron, la fiesta era en una fábrica de blindaje de autos, iniciaba a las 10 de la noche y terminaba a las 8 de la mañana del sábado, yo dudaba mucho de que mi cuerpo pudiera aguantar tanto, pero de algo estaba seguro: Tenía toda la disposición de que iba a ser una gran noche.
Llegamos a corferias y empezamos a buscar la dirección caminando hacia el sur, somos ingenieros agrimensores y vemos una materia llamada Catastro, se nos hace muy fácil ubicarnos por direcciones a nosotros. Sin embargo, a esa hora en ese sector industrial todas las calles estaban oscuras y no había casi personas caminando, además estaba cayendo una ligera llovizna que nos mojaba tenuemente, ninguno llevaba una sombrilla y ambos nos fuimos vestidos de negro, esa era la recomendación de las dos chicas que nos habían invitado: irnos de negro y lo mejor vestidos posibles.
Encontramos una tienda abierta y nos compramos dos energizantes para aguantar esa noche, me encanta ese sabor así que me lo bajé de tres sorbos, seguimos nuestro camino. Después de recorrer unas 15 cuadras y de incluso confundirnos al ir a un camino incorrecto logramos llegar. Reconocimos el sitio porque habían unos autos estacionados afuera y unas cuantas personas fumando, la puerta estaba entreabierta y había un hombre alto detrás de ella que nos miraba con expectativa.
—¿Vienen a la fiesta? —preguntó.
Le dijimos que sí, nos hizo entrar a una especie de lobby donde todo estaba enrejado, nos dijo que una vez que entráramos no podríamos salir hasta que terminara y si salíamos antes no podríamos volver a ingresar. Le dijimos que no había problema, nos requisó muy bien, luego nos hizo pasar a una fila donde estaban pidiendo las boletas. Allí nos dijeron lo mismo y nos preguntaron que si estábamos de acuerdo, nuevamente dijimos que sí, le quitaron una parte a la boleta, nos pusieron una manilla que decía «Experience» y nos hicieron seguir.
Era una fábrica de dos plantas, nosotros al entrar estábamos en la planta baja, allí solo estaban los baños y algunas personas charlando entre ellas, todos estaban de negro. Decidimos caminar hacia el piso de arriba para ver qué tal estaba el ambiente. La música sonaba muy fuerte y eran ritmos bastante repetitivos pero animadores, subimos y solo habían unas cuantas personas, lo cual fue extraño para nosotros ya que eran las 11 de la noche y se supone que la fiesta iniciaba a las 10. Buscamos una silla por ahí para pasar el rato, todo era muy industrial, se podían ver algunas carrocerías en el techo de la fábrica y podíamos ver los letreros de seguridad industrial que suelen estar en este tipo de lugares. La gente iba llegando y el lugar llenándose, nosotros estábamos muy ansiosos y nos dábamos cuenta que las chicas que entraban eran hermosas y estaban muy bien vestida. Sacamos unos cigarrillos y empezamos a fumar, habían varias personas fumando y nos dimos cuenta que no era problema. Habían pasado al menos 1 hora desde que habíamos llegado y las chicas que nos iban acompañar no llegaban aún, las llamamos y nos dijeron que estaban cerca, pero que llegaban alrededor de las 12. Esperamos mientras veíamos que poco a poco llegaban más personas al lugar, todos eran jóvenes y había algunos extranjeros. La noche pintaba muy prometedora.
Por: @ccamilocs
Corregido por: Hismanic.
